DIOS AMA, EL HOMBRE MATA

Otra mítica Graphic Novel de Marvel, considerada por muchos como una de las mejores aventuras jamás contadas de la Patrulla-X. Por Carles Torrellas.

Corrían los años ochenta cuando Jim Shooter, regia con mano firme los destinos de Marvel, creando uno de los periodos más experimentales de la editorial. Entre sus múltiples decisiones hubo la de crear una línea de cómics con el formato de álbum europeo, y fue precisamente en esta línea de las denominadas novelas gráficas donde Chris Claremont, el gran patriarca mutante, y Brent Anderson, dibujante de trazo clásico conocido por su colaboración con Kurt Busiek en Astro City, dieron a luz esta historia. Aunque esta aventura se ha ido reeditando cada cierto tiempo, la verdad es que la potencia visual que tiene la cubierta original, no la tienen las diferentes variantes con las que han contado las diferentes ediciones. No me preguntéis el qué, pero tiene algo que la hace simplemente icónica.

Y de que trata os estaréis preguntando. Pues de algo tan primitivo, tan simple y tan actual como es el odio, la intolerancia ante los que no son como nosotros, ya sea por motivos de raza, credo, o vete tu a saber que disparatado motivo. Versa de la religión mal entendida. De los falsos profetas que se creen poseedores de la palabra y la voluntad de Dios, predicándola fervorosamente en sus sermones. Trata de la manipulación de multitudes. Y eso es lo que precisamente hace el predicador William Stryker en esta obra. Emprende una cruzada contra los mutantes, a los que cree hijos del diablo. Y lo hace con todos los medios a su disposición, ya sea en forma de grupo paramilitar que trabaja en las sombras, ya sea usando en beneficio propio la publicidad que le dan los “mass media”.

Para ello mediante un ejército de fanáticos seguidores autodenominados Purificadores, va ejecutando a todo mutante que se encuentra, da igual que este sea un adulto o un niño inocente de corta edad. En un momento dado en un osado plan, conseguirá secuestrar a Ciclope, Tormenta y Charles Xavier, simulando su muerte en un accidente de automóvil. Pero gracias a los agudos sentidos de Lobezno, los hombres X conseguirán descubrir que sus compañeros siguen vivos y en poder de los hombres del reverendo. Mientras tanto Xavier sufrirá todo tipo de torturas y reprogramación cerebral usando para ello el dolor real de Ciclope y Tormenta para hacer más efectivo el lavado de cerebro.

En un momento dado, Magneto unirá fuerzas con Rondador Nocturno, Lobezno, Kitty Pride (con uno de los peores trajes jamás vistos) y Coloso para rescatar a su antiguo amigo – y los discípulos de este – de las manos de los hombres de Stryker y poner fin , de una vez por todas, a esta cruzada sin sentido de odio e intolerancia impulsada por el fanático telepredicador. El amo del magnetismo revivirá estos males precisamente rememorando su infancia en la Europa de la Segunda Guerra Mundial. Así pues, sabremos que Erik Lensherr es un superviviente de los campos de concentración nazis, pero esa, es otra historia.

Volviendo al reverendo, éste planea cometer un genocidio mutante usando para ello las antenas de televisión combinándolas con los inmensos poderes psiónicos de Xavier para provocar hemorragias cerebrales en todos aquellos que tengan el gen X. Y que mejor lugar para hacerlo que en Nueva York, en el Madison Square Garden durante un acto televisado en el que el reverendo dará, el que parece que será el sermón más importante de toda su carrera como telepredicador ante una audiencia potencialmente millonaria. Pero, las tornas se giran, bueno mejor leedlo vosotros mismos detenidamente, paulatinamente.

En esta obra, aunque cuente ya con treinta y tres años, si cambiáis a los mutantes por cualquier otra minoría étnica, religiosa o de cualquier otra índole, veréis que sigue siendo tan actual como cuando se publicó. Solo hay que ver los noticiarios, y comprobareis que poco han cambiado las cosas en todo este tiempo, cuantos “Stryker” sigue habiendo entre nosotros sembrando las semillas de la discordia y del odio más primitivo y visceral. Y son precisamente cosas como estas, las que diferencian a las buenas obras, de aquellas que se convierten en atemporales por méritos propios. Por este motivo es por el que DIOS AMA, EL HOMBRE MATA de Chris Claremont y Brent Anderson ha entrado en el olimpo del noveno arte por la puerta grande.

Si no tenéis este cómic, es un buen momento para hacerse con él, gracias a la reciente reedición que se ha hecho en nuestro país por parte de la editorial Panini Cómics.

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