MARVELS. LA ERA DE LOS PRODIGIOS

Marvels o la definición gráfica del “sense of Wonder” de Marvel por cortesía de Kurt Busiek y Alex Ross en medio de los “nefastos” años 90. Por Carles Torrellas.

Cuando en plena Marvelution noventera patrocinada por ese tiburón de Wall Street llamado Bill Jemas, surgió de la mano del guionista Kurt Busiek y del dibujante fotorrealista Alex Ross esta maravilla llamada, magníficamente, MARVELS. Esta obra supuso un punto de inflexión en plena crisis del cómic. Fue como un faro que trajo un rayo de esperanza en el tormentoso y desolador panorama de los cómics que eran los años noventa, saturados de la moda “Dark and Gritty” que azotaba a todas las editoriales.

Marvels brilló con luz propia en una época oscura y sucia. Nos mostró cuan reluciente era la armadura del vengador dorado, con grande y de firmes convicciones era el Capitán América. Vimos a través de los ojos del fotógrafo Phil Sheldon los portentos y las maravillas que estos prodigios eran capaces de hacer. Pero también vimos el miedo que despertaron los mutantes al hacer su aparición.

Con Marvels volvimos a recuperar ese “sense of Wonder” que nos hacia abrir los ojos como platos y soltar un “ohhhhh” de asombro con cada página. Por unos momentos volvimos a poder disfrutar de leer por primera vez esos comics que nos marcaron en nuestra infancia. Y aún hoy, veinte años después, me sigo maravillando y emocionando con cada viñeta, con cada frase. Porque en esta obra tan maravillosos son los dibujos que ese ser tocado por la mano de un dios que es Alex Ross, como la historia y los diálogos magistralmente hilvanados por ese brutal guionista que es Kurt Busiek.

Esta maravilla de cómic nos conduce desde los tiempos en los que Marvel era Timely, con la aparición de Jim Hammond la Antorcha Humana Original, Namor el hombre submarino o del icónico Capitán América, como más destacados, hasta mediados de los años setenta que se cierra con uno de los capítulos más amargos y trágicos de nuestro amistoso vecino Spiderman, la muerte de Gwen Stacy. Una muerte que nos marcó a todos los lectores en su momento y que automáticamente se convirtió en uno de esos momentos icónicos del noveno arte.

Marvels es o debería ser una lectura obligatoria para cualquier buen lector y amante de los cómics, ya sea fan acérrimo de Marvel o de DC. Es una obra que todo fan debe disfrutar, porque refleja a la perfección la inocente infancia, la convulsa adolescencia y el primer paso a la madurez no solo del propio lector, sino de la industria del comic en general. En un rincón de mi corazoncito de fan de los cómics sigo esperando que Busiek y Ross nos regalen la continuación de esta serie retomando el relato donde acaba y llegando hasta las Secret Wars 2015. No estaría nada mal ver a través de los textos y dibujos de estos dos genios los grandes momentos del comic que hemos vivido desde entonces.

Marvels entre otra muchas cosas es un canto a la continuidad, ese elemento de los comics tan maltratado por multitud de guionistas mediocres, es una oda a saber contar una historia con pies y cabeza, conociendo a los personajes, de donde vienen y porque actúan de determinada manera. La continuidad no es ese lastre que muchos consideran, en realidad es algo tan sencillo como la misma esencia que define a ese personaje, como nuestra continuidad, nuestra historia nos define a nosotros mismos.

Spidey no sería Spidey que todos conocemos y amamos si no hubieran muerto el tio Ben o su primer gran amor Gwen Stacy. Estos duros golpes que le asestó la vida y su manera de afrontarlos, de superarlos es parte de la grandeza del personaje, del héroe, del verdadero héroe que hay bajo la mascara. Aunque la muerte de Gwen supuso el fin de la inocencia, y un duro despertar a la cruel realidad. Pero que levante la mano quien en ese momento no se sintió identificado con Spiderman y empatizó con su dolor por la perdida de ese ser querido.

 

Marvels es una crónica de las maravillas que podemos ver a nuestro alrededor, es un canto a volver a creer en gigantes, en monstruos, en grandes héroes y pérfidos villanos. De volver a redescubrir ese niño que hay en nuestro interior y que se asombra y maravilla ante esos instantes que te regala la vida y que te dejan sin aliento. Todo ello a través de momentos puntuales de la historia de los comics de la casa de las ideas. Marvels tiene la misma magia que puede tener la escena de la muerte de campanilla en la película Peter Pan La gran Aventura, Marvels es como gritar a pleno pulmón un “yo creo en las hadas, si creo, yo creo”. Porque en el fondo todos queremos ser como Peter Pan y creer en las hadas, o creer en los prodigios y en las maravillas de esos grandes héroes que nos pueden inspirar confianza y esperanza en un futuro mejor y más brillante.

 

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