La Marvel de los 70: ¿Qué es lo que define a un Superhéroe? (2ª parte)

La segunda oleada de la expansión del universo Marvel o los conflictos con el concepto de asumir la divinidad. Por Carles Torrellas.

 

Como os indiqué en la primera parte de este artículo, durante la década de los setenta, se produjo el gran big bang cósmico del universo Marvel en dos etapas claramente diferenciadas. Si en la primera mitad de la década, las riendas cósmicas caían en manos de Los Vengadores, principalmente, en la segunda mitad se produjo un cambio de tercio y son los mutantes que toman las riendas cósmicas, de la mano de dos titanes del cómic, Chris Claremont y John Byrne. Estos dos autores sembraron las semillas de la franquicia mutante, clara dominadora de Marvel durante las dos siguientes décadas.

Curiosamente, las tres grandes sagas cósmicas de este segundo lustro retoman esta vez desde un prisma esta vez más humano, la asunción de una divinidad. Esta vez no serán seres con ciertos tintes divinos o casi divinos quienes asuman ese rol de divinidad. Y de cómo ese nuevo status quo afecta a su portador finalmente.

Aunque Los Vengadores fueron desplazados del centro de las grandes sagas, estos no cederían su “cetro” cósmico sin presentar batalla y de la mano de Jim Shooter y otro titán del noveno arte como es George Pérez nos regalaron La Saga de Korvac, y de paso trajeron de vuelta a unos viejos amigos como eran Los Guardianes De La Galaxia, no los actuales fruto del gran trabajo de Lanning y Abnett, sino los clásicos y auténticos Guardianes. Pero no nos precipitemos y vayamos paso a paso, o en este caso saga a saga.

 

LA SAGA DE FENIX (1976-1977)

La conversión de Jean Grey en el poderoso ser que era Fénix se produjo en el número 101 de la serie, aunque en los números anteriores ya vemos que se va preparando el camino hacia esa conversión. Y lo que es raro a día de hoy, es que tras convertirse en Fénix, el personaje esta ausente hasta el número 105, y es que en esos números Jean Grey esta convaleciente del accidente que provoca su “renacimiento” cómo Fénix. Hoy en día cosas como esta no pasaría en el mainstream sin que rodaran cabezas de guionistas o editores.

En si, la conocida como Saga de Fénix, podríamos tratarla como una largo y lento prologo de la otra gran saga mutante de esta década, LA SAGA DE FÉNIX OSCURA. O como yo prefiero tratarla de una sola saga dividida en dos actos. En esta primera parte de la gran saga de Fénix. Vemos el auge de Fénix y su paulatina corrupción y caída. Cosa que ya veremos del todo en la segunda parte de dicha saga, la muy recordada SAGA DE FÉNIX OSCURA. Uno de los datos más reseñables de esta saga, es la incorporación del canadiense John Byrne a los lápices de forma regular en la serie. Él y Chris Claremont darán lugar al inicio del reinado de la franquicia mutante en la Casa de Las Ideas, cosa que “explotaría” en la década siguiente y principios de la década de los noventa.

Pero volvamos a la Saga de Fénix. En esta, Jean Grey se convierte en el receptáculo humano de la misteriosa Fuerza Fénix, una entidad cósmica como lo son Eternidad, Infinito, Galactus, Señor Orden y Lord Caos, Época, etc. Es más, paradójicamente se puede considerar a Fénix como lo más parecido al opuesto que representa en el universo 616 al devorador de mundos. Con este cambio de rol por parte de Jean Grey, nos encontramos con que de golpe y porrazo el X-Men más poderoso es una mujer. Pasando Jean Grey de ser el típico personaje femenino que tenía que ser rescatado y que era el interés amoroso de otro personaje a ser el personaje que sacaba las castañas del fuego cuando sus contrapartidas masculinas lamían el polvo.

Pero vayamos al grano, en este primer acto de la gran saga de Fénix, tenemos lo que seria el auge del personaje. Esta saga tiene aunque no lo parezca muchos tintes shakesperianos, pues empieza con el nacimiento del protagonista y luego el ascenso del mismo. Mostrándonos su lado más heroico. Hasta que llegamos al cenit del personaje. Ahí poco a poco empieza un lento proceso de corrupción. Fácilmente podríamos establecer un cierto paralelismo con la parte del ciclo artúrico dedicada al mejor de sus caballeros, Lancelot Du Lac. Pero como os dije antes, este es el primer acto de dicha saga. El segundo acto se prolongará durante un par de años. Hasta en que 1980 se inicie el tercer y último acto de la saga.

Durante esta primera parte, veremos como Jean Grey, asume poco a poco la nueva dimensión y el alcance de sus nuevos poderes. Pero no solamente ella, sino todos sus compañeros así como su mentor, el Profesor Xavier. La antigua Chica Maravillosa tratará de comprender y canalizar estas inmensas energías que ahora posee y no resultará una tarea fácil contener tal poder y más cuando los sentimientos, incluso los más pequeños, están de por medio. Como le diría el tío Ben a nuestro adorable vecino Spidey “Todo gran poder, conlleva una gran responsabilidad.” ¿Demostrará la joven Jean Grey ser capaz de contener y gestionar semejante poder?

 

LA SAGA DE KORVAC (1977-1978)

Esta saga fue ideada por Jim Shooter, para dar respuestas a que fue de ese ser, de ese hombre-máquina, – y no, no me refiero a mi queridísimo X-51- que se enfrentó a Thor y Los Guardianes de La Galaxia en el Annual de 1977 del dios del trueno. Esta saga orquestada por Jim Shooter y ejecutada a múltiples manos, tanto en los guiones, diálogos, como en los dibujos, poco a poco se ha ido convirtiendo en uno de esos hitos de La Casa de Las Ideas. Uno de esos momentos memorables que de vez en cuando Marvel nos sabía regalar, haciendo de paso más grande su leyenda.

¿Y porque tenemos ante nosotros uno de esos momentos memorables? Porque estamos hablando de un comic donde Los Vengadores no son suficientes para derrotar a Korvac, un hombre-Dios que es capaz de derrotar con suma facilidad a Halcón Estelar, avatar del Dios Halcón, y de cargarse con un simple chasquido de sus dedos, no de forma literal, al Coleccionista, uno de los Primigenios del Universo, un ser capaz de enfrentarse por si solo a todos Los Vengadores y mantenerlos contra las cuerdas. Para derrotar a Korvac será necesaria la ayuda de los Guardianes de la Galaxia – los originales del futuro no la nueva encarnación creada magistralmente por Dan Abnett y Andy Lanning -, El Capitán Marvel, Miss Marvel, Dos Pistolas Kid y la mitad del grupo Los Campeones, antiguos y futuros vengadores  (Hércules y La Viuda Negra ).

Pero además esta saga, nos aportará otros personajes que marcarían a Los Vengadores durante la década de los años ochenta, y que mi corazoncito friki espera que salga alguna vez en las películas del MCU, me estoy refiriendo a Henry Peter Gyrich. El enlace gubernamental con Los Vengadores. Será justamente en esta saga, donde su camino y el de los Héroes Más Poderosos de la Tierra se cruzarán por primera vez. En este comic ya vemos muestras de los roces entre Steve Rogers y Tony Stark, que varias décadas después desembocaran en el evento conocido como CIVIL WAR, personalmente creo que es de los mejores que ha hecho Marvel en los últimos años, aunque las críticas están hablando muy pero que muy bien de las nuevas Secret Wars.

Pero volvamos al señor Korvac, antes que monte en cólera y nos fulmine como al Coleccionista, aunque tener ese poder con esos cuñados tan pesaos sería como que genial jajajaja. Va venga pongámonos serios, que en esta saga por primera vez, mucho antes de que pasara en EL GUANTELETE DEL INFINITO, Los Vengadores no solo son ALERTA DE SPOILERS!!!! Derrotados sino que son totalmente aniquilados por Korvac y devueltos a la vida, como hizo con Starhawk, cuando comprende que su misión ha fracasado. Solo Dragón Lunar sobrevive ilesa al conflicto, junto a un Thor malherido. Pero para Heather Douglas, el hecho de haber sobrevivido será un destino peor que la muerte, porque ella con sus bastos poderes psionicos tocó la mente y el corazón de Michael Korvac y supo que lo que pretendía hacer era bueno, y ella y Los Vengadores frustraron un gran bien. Como ella misma dice, unos niños acabaron con la esperanza.

Esta saga, se ganó un puesto en el olimpo de los cómics, y esa valoración, ese aprecio aumenta con los años entre el Fandom. Porque muestra el inmenso valor de los Héroes Más Poderosos de La Tierra. Y el de Los Guardianes de La Galaxia. Enfrentándose valientemente contra un enemigo invencible, sabiendo de antemano que caerán derrotados, pero ello no les impide luchar, el miedo a la muerte y a fracasar no les atenaza. Incluso el Hombre Maravilla supera su miedo a volver a morir, y se enfrenta mano a mano el solo contra Korvac El enemigo. Es en sagas como esta donde se define y se demuestra lo que es un auténtico héroe, seas humano, mutante o posthumano, terrestre o kree o alphacentauri, dios asgardiano u olímpico, ya seas de origen orgánico o cibernético.

Y esta épica lucha que decidía no solo el destino de la Tierra y sino de todo el universo se libró en un apacible vecindario de Queens, a las afueras de Nueva York, es esa mezcla de epicidad y normalidad tan característica de Marvel la que se acabó convirtiendo en parte de su sello de calidad. Historias más grandes que la humanidad contadas desde la más mundana de las visiones, la del hombre de a pie.

 

LA SAGA DE FENIX OSCURA (1980)

 La década se cierra de la misma forma y con los mismos protagonistas que empezaron el segundo lustro. La Imposible Patrulla-X y su miembro más poderoso, Jean Grey o más conocida como Fénix. La Saga de Fénix Oscura, es una de las obras culmen de los cómics Marvel, y el acto final de la tragedia shakesperiana que conforma toda la saga de Fénix y que se ha ido lentamente desarrollando a los largo y ancho de este segundo lustro, desde 1976 hasta este 1980. La saga de Fénix Oscura supone uno de los momentos más dramáticos y dolorosos para Ciclope, la muerte de Jean Grey solo está a la altura en dramatismo a lo que le sucedió a nuestro amigable vecino Spiderman en 1972 con la muerte de su amada Gwen Stacy. Esa muerte, marcó a toda una generación de lectores, y fue uno de esos momentos en los que todo lector se pregunta si los cómics son realmente para niños como dicen sus detractores o por lo contrario son un medio para contar historias de una crudeza y una dureza que en otros medios mejor y más valorados serían tratados de auténticas obras maestras.

 

Pero regresemos al acto final de la Saga de Fénix, desde que la entidad cósmica tomo a Jean Grey como huésped empezó un lento y paulatino proceso de corrupción, o dicho de otro modo, Jean Grey Fénix fue seducida por el lado oscuro del poder. Empezó con una sutil manipulación del mutante Mente Maestra y lo contradictorios e intensos que pueden ser los sentimientos humanos acabaron haciendo el resto en nuestra entidad cósmica. Y aunque realizó actos heroicos como estabilizar el cristal M’Krann que hacia peligrar toda la existencia. Pero aún así un poder tan inmenso, tan apabullante, acaba corrompiendo incluso al más integro. Y Jean Grey cayó presa de la semilla de la corrupción que Mente Maestra sembró en su cabeza.

Y la victima más importante de esa corrupción fueron todos los habitantes del sistema D’bari que perecieron al consumir Fénix su estrella, cinco mil millones de almas perecieron para que Fénix Oscura pudiera saciar su apetito. Pero no solo eso, a parte de destruir ese sistema dentro de las fronteras del imperio Shi’ar destruyó una nave de guerra Shi’ar, lo que provocó que Lilandra, junto a la emperatriz Skrull y la Mente Suprema Kree decidieran por el bien del universo que Fénix debía morir. Para ello se dirigieron a la Tierra a capturar, juzgar y ejecutar a dicha entidad, capturaron a Jean Grey y al resto de la Patrulla-X, que se habían reunido para detener al lado oscuro del Fénix, y los teletransportaron a su nave que orbitaba la luna. Allí un desesperado Xavier, invocó el derecho a un combate de honor entre la Patrulla X y la Guardia Imperial Shi’ar – el homenaje Marvel a la Legión de Superhéroes de DC -. Lilandra aceptó. Los contendientes descansaron esa noche, y al despuntar el alba fueron transportados a la Área Azul de la Luna donde se enfrentaron en desigual combate, la Guardia superior en efectivos y en poder acabó derrotando uno a uno a todos los hombres X, quedando solo Jean Grey y Cíclope, pero la tensión y el estrés del combate hicieron mella en la joven mutante y el Fénix Oscuro se liberó haciendo peligrar a todos los allí presentes, tanto los Shi’ar como los Hombres X, incluida Jean Grey en una dura pugna interna por el control, lucharon sin descanso para contener a la desquiciada entidad cósmica. Finalmente Jean telequineticamente manipuló un cañón de plasma que explotó acabando con su vida en el proceso.

En un último instante de lucidez, Jean Grey sacrificó heroicamente su propia vida para salvar a sus seres más queridos. Aunque la perdida de Jean provocó un inmenso vacío en Cíclope que lo llevó a abandonar a la Patrulla-X.

Así de esta forma tan dramática finaliza Marvel no solo una de las más grandes sagas cósmicas de todos los tiempos, sino que también da por finalizada la década de mayor expansión de su universo tanto creativamente hablando como físicamente. En esta década prodigiosa que fueron los setenta, se crearon muchísimos personajes que han gozado de diferente recorrido editorial, unos han tenido mucho, otros muy poco, y otros de forma irregular. En esta época se crearon personajes como Motorista Fantasma, Deathlok o el hasta hace poco omnipresente Lobezno. Pero no solo se crearon personajes, sino que se redefinieron otros tantos, personajes como Mar-Vell o Adam Warlock.

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